

¿Qué dice la Biblia
sobre el bautismo de los niños?
La Biblia dice que todos tienen que
renacer del agua y del Espíritu Santo para poder ser salvados (Jn
3,5). También se dice que Jesús envió a sus apóstoles a enseñar a
todas las gentes y a bautizarlas (Mt 28, 16-20). Algunos dirán que
no se puede enseñar a los niños y que por lo tanto tampoco hay que
bautizarlos.
La costumbre de bautizar a los niños
viene desde la Iglesia primitiva. Parece ser que cuando uno se
convertía “con todos los de su casa” todos, sin excepción, eran
bautizados (He 16,32; Jn 4,5 3). Pero esta costumbre no parece haber
sido universal, ya que la primera carta a los Corintios parece decir
indirectamente que los niños no habían sido bautizados, aunque si
santificados (ver 1 Co 7,14) en cuanto eran parte de una familia
cristiana.
Las personas que miran al bautismo como
un rito para lavar el pecado original heredado de Adán, naturalmente
ven lógico que se bautice y lave a los niños lo antes posible. Los
que ven en el bautismo una consagración del niño, al que se le
destina para que crezca como Cristo, tampoco ven ninguna dificultad
en el bautismo de los niños: sabemos que entre los judíos había la
costumbre de consagrar al Señor algunos niños desde el día de su
nacimiento o de su circuncisión. Los que ven en el bautismo un
compromiso de ir en Cristo y como Cristo, a veces tienen dificultad
en aceptar el bautismo de niños, y quieren que este sacramento se
administre cuando la persona pueda aceptar el compromiso por si
misma.
A la luz del paralelo entre la vida
natural y la vida del espíritu, podremos decir que no hay dificultad
en aceptar el bautismo de niños, con tal de que la persona, cuando
llegue a la edad adulta, acepte sobre si las responsabilidad que el
bautismo lleva consigo. Los papas a veces inscriben a un niño en un
colegio desde el momento en que nace, para que pueda entrar en él
cuando llegue a cierta edad. También los papas sacarán seguro para
el niño, y harán muchas cosas por él, porque las ven convenientes, y
solamente cuando el niño llegue a la madurez podrá apreciarlo y
agradecerlo.