|
El
Adviento, tiempo de ver la gloria del Señor
Al
principio de su evangelio, San Juan dice “y
hemos visto su gloria”, y lo repite una y
otra vez en capítulos posteriores, dándonos
a conocer las diferentes maneras en que
Jesús se revelaba a sus seguidores. Para
Juan, la “gloria” del Señor significaba
cualquier manifestación de la presencia
divina, ya fuera un milagro portentoso, una
conversión dramática o simplemente una sabia
palabra de Jesús.
Junto con Pedro y
Santiago, Juan pertenecía al grupo de amigos
íntimos de Jesús. Los tres vieron la gloria
del Señor en manifestaciones que los demás
no pudieron ver, como por ejemplo, en la
transfiguración.
Pero a pesar de ser
alguien especial, Juan era bastante igual a
nosotros. Él es el que quería mandar que
cayera fuego del cielo sobre un pueblo
samaritano porque los lugareños no
recibieron bien a Jesús (Lucas 9, 54). En
otra ocasión el y su hermano Santiago
tratando de conseguir que Jesús les
prometiera posiciones de honor, en lugar de
adoptar la “vida de servicio” que les
proponía el Señor (Marcos 10, 37).
¿Qué significado tiene
esto para nosotros hoy día? Precisamente que
las imperfecciones de Juan no le impidieron
ver la gloria de Dios. Su corazón humano y
ese corazón humano nació en Belén y busca
nacer en tu sí pues, ninguno de
nosotros debe permitir que nuestras
imperfecciones y debilidades nos
descalifiquen espiritualmente, ni pensar que
Dios no se nos revelará sino hasta que
seamos perfectos.
Al iniciar la temporada
del Adviento, es importante creer que Jesús
desea revelarse a cada uno de sus fieles a
pesar de las imperfecciones que tengan. Los
pecados las debilidades y los defectos
pueden tal vez limitar nuestra capacidad de
ver la gloria del Señor, pero no deben jamás
ser un impedimento para buscar al Señor y
experimentar su amor y su gracia en el
corazón.
Mantengámonos unidos en
oración durante todo este Adviento y
pidámosle al Señor que nos muestre su
gloria. Tengamos la plena confianza de
saber que cuando veamos la gloria del Señor,
experimentaremos un cambio en la vida. ¡Y
ser transformados por el Señor y llegar a
parecernos un poco mas a su Persona es el
mejor regalo de Navidad que podamos recibir.
Seminarista -
Ernesto Pérez Torres
llamadoernesto@yahoo.com |