Confía en
tu voz interior
¿Quieres convertirte? ¿Estás
dispuesto(a) a transformarte?
¿Quieres
continuar con viejos estilos de vida? ¿O no quieres
despedirte del hombre viejo o mujer vieja que esta
en tu actos humanos mientras les dice a tus hermanos
que no se vallan que te ayuden a cambiar? entonces
te conviertes en un tonto grande porque solo busca
en el exterior, dependiente del exterior y no del
interior que te llevara a la oración.
La conversión no es, con seguridad,
algo que puedas causarte a ti mismo. No es una
cuestión de fuerza de voluntad. Debes confiar en la
voz interior que indica el camino. Si le atiende a
esa voz interior. A menudo te vuelves hacia
Ella.
Pero, después de haber escuchado con claridad lo que
se te pide que hagas, comienzas a formular
preguntas, a fabricar objeciones
y
a buscar la
opinión de todos los demás. Así es que nunca
llegaras porque seguirá y te enredaras en tus pies y
caerás al piso de nariz en incontables pensamientos,
sentimientos, e ideas a menudo contradictorios, y
pierdes contacto con el Dios que hay en ti. Y
terminas dependiendo de todas las personas que has
reunido a tu alrededor.
Confía en tu voz interior que es solo Dios en tu
interior, porque si tu confianza esta fuera de
Allí
te tardaras y en
el peor caso no llegaras mejor dicho de Hombre Viejo
pasaras a Hombre Anciano sin remedio.
Solo
atendiendo constantemente a la voz interior, puedes
convertirte a una nueva vida de libertad y dicha.
Deja que Dios
administre tu vida.
Dios te bendiga e ilumine tu mente y
tu corazón.
Nota: Después de esto si no existe oración
continua no existirá conversión continua y se
apagara el fuego del Espíritu Santo.
ORACIÓN DEL ABANDONO
Padre, me abandono en tus manos.
Haz de mí lo que tú quieras.
Sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo, con tal que tu voluntad
se cumpla en mí y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te confío mi vida,
te la doy con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo, y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.