La evaluación del grupo juvenil
Una de las tareas permanentes y esenciales que tiene
el dirigente de un grupo juvenil es la de revisar la
marcha del mismo. Para realizar esa importante tarea, le
ofrecemos de una manera sencilla las siguientes
orientaciones prácticas:
1.- ¿Qué es la evaluación?
La evaluación es la mirada retrospectiva que hace el
grupo sobre diversos aspectos de su constitución y de su
funcionamiento, de su vida y de su trabajo.
La evaluación NO ES...
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Un tribunal donde se juzga a las personas
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Una sesión de desahogo de las tensiones grupales
2.- ¿Para qué sirve evaluar?
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Para reflexionar sobre la marcha del grupo
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Para verificar si se cumplen los objetivos
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Para verificar si los medios que se utilizan son los
adecuados
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Para verificar la eficacia del grupo
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Para constatar lo que es válido en el proceso del grupo, y
por lo tanto hay que seguir fomentándolo e
impulsándolo.
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Para detectar y solucionar los fallos e irregularidades que
comprometen la estabilidad y eficacia del grupo
3.- ¿Qué se evalúa?
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El cumplimiento de los objetivos
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Las tareas realizadas
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Los medios utilizados (metodología, dinámicas, técnicas...)
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El clima del grupo (relaciones interpersonales,
comunicación, diálogo...)
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El papel del animador (tipo de animación, relación
animador–miembros...)
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La organización del grupo (normas, roles...)
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La participación, corresponsabilidad y la colaboración.
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El servicio a la comunidad parroquial y humana
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La relación con otros grupos e instituciones
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El grado de satisfacción personas de los miembros respecto
al mismo
4.- ¿Cuándo se evalúa?
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PERIODICAMENTE.
Puede ser por un tiempo determinado (mensual,
bimestral, semestral, anual...) o al terminar una
etapa, meta o actividad
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OCASIONALMENTE.
Cuando se siente la necesidad porque ha surgido un
problema grave, porque se esta en un momento de
crisis o porque se ve en la urgencia de nuevos
planteamientos sobre los objetivos y tareas
grupales.
5.- ¿Cómo se evalúa?
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Adecuando a la realidad del grupo: saber el tipo de
evaluación que el grupo necesita en cada circunstancia.
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En un clima de serenidad: sin prisas, prejuicios o miedos
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Con las siguientes actitudes:
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Franqueza y objetividad
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Lectura desapasionada de los hechos
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Profundo respecto a las personas
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Serenidad y profundidad
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Mediante dos formas:
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De palabra: a través del diálogo y siguiendo un esquema.
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Por escrito: a través de cuestionarios
6.- ¿Quiénes evalúan?
Todos los miembros del grupo.
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Una evaluación bien hecha es integradora: une y
alienta. Una evaluación mal hecha es
disgregadora: divide y desanima. |